EL PLACER DE COMER

Es una realidad que el ser humano come por razones más allá que fisiológicas. Al sentarse a la mesa muchos buscamos una experiencia placentera que incremente nuestro sentido de estar vivos. Pero ¿eso me hace sentir culpa o es parte de mi forma de alimentarme?



El disfrute de los alimentos está relacionado con estímulos gustativos, visuales, de tacto y del olfato. Estos muchas veces condicionan lo que elegimos para comer y explica al menos en parte lo que a veces notas: que unos platillos te generan mayor sensación de placer que otros.

Lo anterior significa que tu cerebro e intestino están íntimamente conectados. Una gran cantidad de señales se envían entre ellos día a día para obtener la cruda conclusión de comí rico o no. Esto muchas veces pasa aún cuando un platillo esté rico de nutrientes.

Esto tiene gran relevancia porque algunos alimentos procesados tienen mejor olor, sabor y atractivo visual que los alimentos con poco procesamiento o más naturales, y esto puede generar conflicto en la búsqueda de bienestar a través de la alimentación.


Por un lado consumo lo que me genera placer pero eso me hace enfermar o no sentirme satisfecho con mi estado de salud. Y por el otro lado, los alimentos ricos que me sugieren mejorarán mi salud no me generan placer. Gran dilema humano porque con toda la disponibilidad de alimentos que tenemos no queremos perdernos ninguno, y eso es un riesgo para comer en exceso muchos días a la semana. Y esto al final cobre algún día factura a tu organismo.


¿Y qué puedo hacer? buscar un balance. Si bien no prohibirte estrictamente dejar de consumir los tacos, hamburguesa o la pizza o el pastel que te gusta, porque seguramente ya tienes un vínculo establecido y tu cerebro no lo podrá negar y lo seguirá buscando.


Pero puedes generarte experiencias de disfrute de aquellos alimentos que sabes pueden hacer funcionar mejor a tu organismo, y darle la oportunidad a que tu mente e intestino tengan otras opciones ricas que elegir. Así la frecuencia de consumo de tus alimentos variará y habrá una equidad de oportunidades para alimentos procesados y otros menos procesados.


Por ejemplo, el disfrute de verduras para muchos es un reto. Pero ¿cómo generarás un vínculo de placer con dichos alimentos cuando siempre los preparas de la misma forma?. Si no buscas probar otras formas de consumirlo, otras combinaciones, etc., la conclusión final será no me gustan. Pero ¿acaso los tacos de cualquier puesto te agradan? hay mejores y peores, te diste la posibilidad de probar muchos y ahora sabes tus preferidos. El camino con otros alimentos y platillos es igual, pero debes generar las condiciones. Busca comunidades que sean empáticas con lo que deseas lograr y ese apoyo social te ayudará.


Encuentra tu equilibrio, no sacrifiques el placer de comer por una instrucción de comer que no tienen nada que ver con tus gustos. El disfrute de los alimentos y el cuidado a la salud hacen sinergia para la prevención y tratamiento de enfermedades, si hay una lucha entre ellos enfócate en suavizarla pues contribuirá a que vivas mejor.





Hernández Ruiz de Eguilaz M, Martínez de Morentin Aldabe B, Almiron-Roig E, et al. Multisensory influence on eating behavior: Hedonic consumption. Influencia multisensorial sobre la conducta alimentaria: ingesta hedónica. Endocrinol Diabetes Nutr. 2018;65(2):114‐125. doi:10.1016/j.endinu.2017.09.008


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