Día Mundial de la Alimentación 2021

El 16 de octubre fue proclamado como el Día Mundial de la Alimentación desde 1945 por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por sus siglas en inglés Food and Agriculture Organization).



Hoy me gustaría compartirte una parte del mensaje que ha emitido dicha organización con motivo de este día, el cual me parece muy pertinente y reflexivo.


Más de 3,000 millones de personas (casi el 40% de la población mundial) no puede permitirse una dieta saludable.


El futuro de la alimentación está en nuestras manos

Un sistema agroalimentario es un término complejo que puede parecer lejano a tu realidad, pero ¿sabes que nuestras vidas dependen de ellos? Cada vez que comes participas en el sistema. Los alimentos que elegimos y la forma de producirlos, prepararlos, cocinarlos y almacenarlos nos convierten en parte integral y activa del funcionamiento de un sistema agroalimentario.


Un sistema agroalimentario sostenible es aquel en el que se dispone de una variedad de alimentos suficientes, nutritivos e inocuos a un precio asequible para todos, y en el que nadie tiene hambre ni sufre ninguna otra forma de malnutrición. Los estantes están abastecidos en el mercado local o en la tienda de alimentación, pero se desperdician menos alimentos y la cadena de suministro alimentario es más resiliente ante crisis bruscas como los fenómenos metereológicos extremos, los repuntes de precios o las pandemias, todo mientras se limita, en lugar de empeorar, la degradación medioambiental o el cambio climático. De hecho, los sistemas agroalimentarios sostenibles proporcionan seguridad alimentaria y nutrición para todos, sin comprometer las bases económicas, sociales y medioambientales para las generaciones venideras. Conducen a una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor para todos.



Una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor


¿Por qué debemos preocuparnos?

Los sistemas agroalimentarios emplean a 1 000 millones de personas en todo el mundo, más que cualquier otro sector económico. Además, nuestra forma de producir, consumir y, lamentablemente, desperdiciar alimentos le cobra un precio muy alto a nuestro planeta, ejerciendo una presión innecesaria en los recursos naturales, el medio ambiente y el clima. Con demasiada frecuencia, la producción de alimentos degrada o destruye los hábitats naturales y contribuye a la extinción de especies. Esta ineficiencia nos está costando billones de USD, pero, lo que es más importante de todo, los sistemas agroalimentarios actuales están exponiendo desigualdades e injusticias profundas en nuestra sociedad mundial. Unos 3 000 millones de personas no pueden permitirse dietas saludables, mientras que el sobrepeso y la obesidad continúan aumentando en todo el mundo.



La pandemia de COVID-19 ha subrayado que la necesidad de un cambio de ruta urgente. Ha hecho que sea aún más difícil para los agricultores, (que ya se confrontan con la variabilidad del clima y los fenómenos extremos) vender sus cosechas, mientras que el aumento de la pobreza empuja a un mayor número de residentes de la ciudad a utilizar los bancos de alimentos, y millones de personas necesitan ayuda alimentaria de urgencia. Necesitamos sistemas agroalimentarios sostenibles que sean capaces de alimentar a 10 000 millones de personas en 2050.


¿Y ahora qué?

Existen soluciones. Los gobiernos deben reconvertir las políticas antiguas y adoptar políticas nuevas que fomenten la producción sostenible de alimentos nutritivos asequibles y que promuevan la participación de los agricultores. Dichas políticas deben promover la igualdad y el aprendizaje, impulsar la innovación, estimular los ingresos rurales, ofrecer redes de seguridad a los pequeños agricultores y desarrollar la resiliencia climática. También deben considerar los diversos vínculos existentes entre las áreas que afectan los sistemas alimentarios, incluida la educación, la salud, la energía, la protección social, las finanzas y demás, y hacer que las soluciones encajen. Y deben estar respaldados por un aumento considerable de la inversión responsable y un apoyo enérgico para reducir los impactos medioambientales y sociales negativos en todos los sectores, especialmente el sector privado, la sociedad civil, los investigadores y el ámbito académico.





Nuestras acciones son nuestro futuro

Los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, las organizaciones internacionales y el mundo académico también necesitarán nuestra ayuda. Necesitamos influir en lo que se produce aumentando nuestra demanda de alimentos nutritivos producidos de manera sostenible y, al mismo tiempo, ser más sostenibles en nuestras acciones diarias, ante todo reduciendo la pérdida y el desperdicio de alimentos. También tenemos la responsabilidad de hacer correr la voz, creando conciencia sobre la importancia de un estilo de vida saludable y sostenible. Los esfuerzos para mitigar el cambio climático, la degradación medioambiental y nuestro bienestar dependen todos de ello. Necesitamos activar un movimiento alimentario que abogue por un cambio ambicioso.


Somos lo que comemos.

Transformar las dietas para transformar los sistemas agroalimentarios.


La acción colectiva en 150 países es lo que hace del Día Mundial de la Alimentación uno de los días más celebrados del calendario de las Naciones Unidas. Cientos de eventos y actividades de divulgación reúnen a gobiernos, empresas, ONG, medios de comunicación y público en general. Promueven la conciencia y la acción en todo el mundo a favor de quienes padecen hambre y de la necesidad de garantizar dietas saludables para todos.


Es el momento de mirar nuestro presente y hacia el futuro que tenemos que construir juntos.


https://www.fao.org/world-food-day/about/es/


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